Mujer de navidad, de vibrante corazón, su felicidad es una moneda imposible de pagar, ojitos cafés de pelo de seda teñido por algunas canas, que amaneciendo siempre hay bailares en la cocina y en las noches conciertos, debates de religión, tropiezos de personas en la ciudad, un plato que siempre habrá para comer, cualquier caballero quedaría plasmado con tal nobleza, que vistes de primavera aún en invierno, que con esa sonrisa llenaría a cualquier preso. Mujer de vibrante corazón que compartes tus dolores de cabeza conmigo, en mi huida por llevarte tu alivio mi dolor sana también, que has sido mi confidente y mi respaldo ante cualquier situación, cómo no sorprender a cualquiera con tanto amor que entregas, las cosas deberían ser diferentes, que te quisiera entregar las estrellas pero aun así estás no me alcanzarían para pagarte, que ese caballero que quedó plasmado, soy yo, que has hecho un gran trabajo conmigo, que este hombre hace cartas de enamorado, abre puertas a las damas y avienta chamarras los días de lluvia para darle el paso a estas mismas, mi mujer de navidad espero que nunca dejes de ser tan tu
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Mi pelón chaparro
Le da miedo verse en los espejos, el enemigo de los otoños que doran la piel, la energía que tienes no le hace justicia a esas canas y arrugas, la voz que se escucha en los pasillos podría ser mía, el ejercicio que en vez de cansarte te da mas cuerda, cuerda que puedes jalar contra un toro de lidia sin problema alguno, espalda llena de lunares, lunares que contarían historias que enmudecerían cualquier rock and roll, velocidades tan altas las que has tomado al estar detrás de los cuernos de la moto y eso que no hablo de esa manera tan audaz de sacar un chiste de prisa, mi pelón chaparro, que vaya que tú altura no es de los pies a la cabeza, esta se mide de la cabeza al cielo, que con esa manera de ser podrías sentar a un gigante y aún así este no sabría donde esconderse, esconderme yo de ti las noches para darte un buen susto o de ti en las mañanas para no ir a la escuela, mi viejo chaparro, deberíamos de tener el mismo perfil, el cual tu perdiste en un accidente, pero yo lo mantendré bien en alto, te quedaste sin tinta al dibujarme, estos ojos cafés que tienen hambre de llegar a ser un poco de lo que tú eres, que si de algo puedo estar seguro es que ese Javier tuyo, este Javier mío y el Javier que vendrá tienen y tendrá las mismas ganas de comerse el mundo, de querer correr, querer aprender, querer viajar, querer querer, querer amar, querer besar…ay mi pelón chaparro
Eso quería creer él
El cuarto arrojaba un olor meramente masculino, se peinaba, se arreglaba como si ese mismo día la familia lo esperara en el altar, ella se sacudía las lágrimas en su cuarto o por lo menos él quería pensar eso, él se aproximaba al llamativo coche rojo en donde en unos minutos el tener dos asientos tendría una razón de ser, ella seguía sin darle uso al lado izquierdo de la cama ya que en su cabeza todavía ese espacio estaba siendo ocupado por él, o por lo menos eso quería creer él, él estrechaba la mano de otras personas, las mismas personas que trajeron al mundo a la mujer que saldría por la puerta, abría la puerta del auto para la mujer y con una elegancia impecable arrancaba a lo que sería un nuevo camino del amor, ella seguía por el mismo camino empedrado de la tristeza con destino a sus recuerdos, o por lo menos eso quería pensar él; con risas sinfín y miradas que atravesarían cualquier pared se veía esta nueva pareja, ella veía el viejo cuadro donde se prometieron amar toda la vida, de nuevo, eso quería pensar el, de vuelta a la casa que luce con un portón diferente al que solía llegar él se despide ligeramente con un beso a la nueva dama y al llegar a su casa duerme tan tranquilo como si hubiera cumplido una misión, y todo esto simplemente fue algo que él imagino mientras veía que su antigua dama iba agarrada de la mano de otro tipo que evidentemente, no era él.